Mamás, una profesión full time

 

Las entrevistadas
Ileana García es gerente de marca en Biozoo, estudió Diseño Integral en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) y tiene siete años de experiencia en el campo de la mercadotecnia y publicidad. Eligió su profesión por ser dinámica, creativa y porque le permite conocer diferentes giros del mercado y estar en contacto con los deseos de los consumidores; le encanta llevar a cabo estrategias de posicionamiento. Actualmente trabaja tiempo completo.

Laura Maceira también es diseñadora integral. Socia fundadora de Punto Asterisco –agencia tapatía que cumple 13 años en el mercado–, eligió esta carrera porque le gustaba la parte creativa y artística, pero ahora su atención está en la estrategia, por lo que prefiere proyectos robustos e integrales. En estos días cursa la Maestría en Mercadotecnia y sólo trabaja medio tiempo desde su oficina.

Julieta Gutman, creativa publicitaria, trabaja medio tiempo como directora creativa en BrandCorp. Emigró de su natal Argentina a Guadalajara hace más de 10 años. Le gusta su profesión porque es cero rutinaria y porque le da la oportunidad de conocer sobre varios temas. “Como una vez me dijo un profesor: ‘no somos ni doctores, ni usamos pañales para adulto, ni comemos croquetas para perros; sin embargo, vemos croquetas para perros, usamos pañales para adulto y somos doctores’”, expresa con respecto a su experiencia.

Además de desenvolverse profesionalmente en el ámbito de la mercadotecnia, las tres comparten otra similitud: son mamás y, hasta la fecha, han logrado equilibrar su demandante profesión con la maternidad.

Maternidad y elección de carrera profesional
Cuando comenzaron a ejercer ¿pensaron que serían mamás? Ni Laura ni Juli lo habían considerado. “Ni laboral ni personalmente lo barajaba como una posibilidad. Jamás había pensado en cómo podía ser la situación profesional como mamá, hasta creo que poquito antes de que llegara Ana, mi hija”, comenta Juli.

Ileana, por otro lado, lo tenía más claro: “De hecho, una de las cosas que también me pareció interesante es que mi profesión se puede combinar de muchas formas con la maternidad. Por ahora trabajo turno completo y viajo mucho, pues la empresa tiene presencia en México y ocho países más en Centro y Sudamérica, pero he encontrado la manera de equilibrar ambos aspectos”.

Ileana García: “Tú, como mamá, estás en constante foco para la demás gente. De por sí una está sometida a opiniones y a muchas cosas como personas, como mujer que trabaja, como todo eso, ahora imagínate si le sumas el ser mamá –detalla Ileana–… todo mundo opina, todo mundo te va a juzgar, todo mundo va a querer decirte o sugerirte cómo hacerlo. El reto es basarte únicamente en tu criterio y enfocarte únicamente en ti como persona, como mamá, como profesionista y lo que necesita tu hijo”.

Un cambio de vida
“Te cambia todo –explica Laura–, tus prioridades se modifican. Aunque seas la persona más comprometida con el trabajo, a la hora de una emergencia, tu hijo es lo primero. No hay duda ni nada. Y también cambia la perspectiva hacia la gente, hacia las relaciones humanas. De pronto surgen varios insights que empiezas a ver desde un ángulo que nunca habías conocido, por más que te cuenten que las mamás esto, que las mamás lo otro… ya que lo eres y vas de aquí para allá con la pañalera, la mochila, la computadora, la no sé qué… ay, si los estacionamientos;  ay, si el lugar con techo; ay, si lugar con juegos. Son cosas a las que no les das valor hasta que eres alguien cargando con casa a cuestas”.

Juli, por su parte, tuvo que trabajar incluso cuatro días antes de que diera a luz a la pequeña Ana, pues el tiempo de licencia laboral era apremiante –“aquí en México es bastante corto”, recalca–. Al final decidió renunciar a su empleo y empezar a freelancear por dos años.

“Fue un cambio tremendo porque siempre fui un poco workaholic. Pasé de una cosa a la otra y, bueno, eso fue lo que me movió a buscar chambitas y a contactarme con distinta gente. Me encantó. Cuando nació Ana conecté muchísimo con el tema de la lactancia y, con lo triste que es la situación laboral aquí en México, tomé una certificación y empecé a dar asesorías. Me convertí en asesora de lactancia, combinaba mi tiempo de trabajo entre una cosa y otra, y así estuve durante un tiempo. Me sirvió para darme unas vacaciones de la publicidad, que es como una situación de amor-odio”, cuenta Juli.

Julieta Gutman:  “Ahora tengo clarísimo que mi prioridad es Ana. Si hay acto escolar y si se enfermó, ahí voy a estar. La demanda que te exige la publicidad es un poquitito tremenda como para poder combinarlo. Con la maternidad todo es cero planeable: quieres salir de tu casa a las 9 de la mañana y ya se te cagó ¡y olvídate! Cambiarla, bañarla y llegaste tarde. Suelo ser una persona muy organizada, pero depender y que dependan de vos ya te cambia un poquito todo”.

La búsqueda del equilibrio
Dedicación y un mayor esfuerzo que para alguien sin hijos es el común denominador en el plano profesional de estas tres madres tapatías. “Porque tú, como mamá, estás en constante foco para la demás gente. De por sí una está sometida a opiniones y a muchas cosas como personas, como mujer que trabaja, como todo eso, ahora imagínate si le sumas el ser mamá –detalla Ileana–… todo mundo opina, todo mundo te va a juzgar, todo mundo va a querer decirte o sugerirte cómo hacerlo. El reto es basarte únicamente en tu criterio y enfocarte únicamente en ti como persona, como mamá, como profesionista y lo que necesita tu hijo”.

La gerente de marca de Biozoo explica que ha establecido su rutina con base en lo que ella persona necesita, enfocándose en conservar su esencia al margen de ser madre. En su agenda hace lo posible para conservar su propio tiempo, espacio, sus ganas de hacer cosas como persona y como profesional, pero obviamente siempre tomando en cuenta que hay una personita que necesita de ella.

“Hay que optimizar tiempos al máximo, levantarte muy temprano, dormirte muy tarde y dividir tu mente en dos para que, mientras estás en la oficina, estar al pendiente de que ya hayan ido por él a la guardería, de que haya comido bien, de que ya esté casa. Pero simultáneamente debo estar acá en la junta, en el teléfono, con mi mamá, con mi esposo, incluso recibiendo llamadas de la escuela. La maternidad es algo que debes establecer y defender en tu trabajo y darle el lugar que tiene para ti. Demostrar que estás dedicada 100 por ciento al trabajo y 100 por ciento a tu familia. Mientras les des el lugar que merece, ellos te lo darán de vuelta”, precisa Ileana.

Julieta siente que en publicidad se maneja un ritmo y una necesidad de urgencia que no deja tiempo para lo importante, pero después de trabajar en el tema de lactancia y tener horarios de urgencia –realmente urgentes– cambió su perspectiva y comenzó a transformar esas urgencias en algo planeable.

“Ahora tengo clarísimo que mi prioridad es Ana. Si hay acto escolar y si se enfermó, ahí voy a estar. La demanda que te exige la publicidad es un poquitito tremenda como para poder combinarlo. Con la maternidad todo es cero planeable: quieres salir de tu casa a las 9 de la mañana y ya se te cagó ¡y olvídate! Cambiarla, bañarla y llegaste tarde. Suelo ser una persona muy organizada, pero depender y que dependan de vos ya te cambia un poquito todo”, dice.

Para Laura lo más difícil fueron sus propias expectativas. Estaba acostumbrada a un rendimiento de trabajo de 12 horas diarias y que no le importaba salir tarde de la oficina por terminar un proyecto, o estar al top todo el tiempo. Ahora no es que su capacidad haya disminuido pero, ha puesto límites a sus horas de trabajo, pues su prioridad es regresar a casa temprano y, antes de eso, recoger al pequeño de la guardería. Llueva, truene o relampaguee.

“Por una parte, te puede enriquecer porque te ayuda a aprender a delegar, a confiar más en tu equipo, a ser más ordenada con tu vida personal. Creo que lo normal es tener calidad de vida y tiempos personales, pero estaba acostumbrada a un ritmo y en aquel momento era el trabajo mi prioridad número uno; ahorita es la dos. Sigo comprometida, soy responsable, pero en vez de dar 200 doy 100 por ciento”, asegura.

Laura Maceira: “Tuve la oportunidad de trabajar medio tiempo y eso me ayuda a tener un balance, pero igual hay quien trabaja de tiempo completo y sé que le duele dejar a su hijo, y está chido que trabaje. O sé quien tiene la oportunidad de dejar de trabajar, y dedicarle todo el tiempo a su hijo, pero también a veces están haciendo un sacrificio de dejar su crecimiento personal, de volverse dependientes de su pareja. A mí me ayudó a no estar tan… pues como que no hay una sola verdad. Al final todas, de una o de otra manera, terminamos haciendo un sacrificio. Pero está chido y que cada quien decida y que vale la pena”.

El consejo de tres madres mercadólogas
“Debemos de tener muy en cuenta las mamás que trabajamos en la mercadotecnia que es, a final de cuentas, una carrera que sí te demanda a lo mejor más tiempo que otras; la mercadotecnia no tiene un horario ni un límite de alcance o de tiempo, a diferencia de otras profesiones que son más enfrascadas en un horario”, dice Ileana.

“Es importante que se establezcan muy bien las prioridades y traten de defenderlas en todo momento para lograr el equilibrio –continúa–. Cuando puedan dormir, duerman, y cuando puedan comer, coman; y cuando puedan irse, váyanse. No se dejen como personas por convertirse en mamás también; traten de tener ese equilibrio y apoyarse siempre en la gente que tienen alrededor. Pidan ayuda cuando la necesiten”.

Laura cree que es un tema de un súper debate, porque “hay muchos paradigmas sobre mamás y trabajo; como que algunos dicen ‘es que cómo que trabajas y dejas a tu hijo en guardería, y que no le dedicas el tiempo’. De alguna manera es un sacrificio que tú haces para darle una mejor calidad de vida; y para mí, personalmente, es como defender mi identidad, tengo una ocupación, pero creo que también es un poco rico no volcarte en ser madre y el día que tu hijo ya no te necesita, no tienes vida. Lo mismo lo aplico en una relación de pareja: tampoco nunca me volqué a ser una esposa, ama de casa, que vive para servir la cena; sino que yo fui yo, y fui una persona, y quiero mucho a mi esposo y tengo algo que darle, para mí es una herramienta que te ayuda a construirte como persona”.

“Tuve la oportunidad de trabajar medio tiempo y eso me ayuda a tener un balance, pero igual hay quien trabaja de tiempo completo y sé que le duele dejar a su hijo, y está chido que trabaje. O sé quien tiene la oportunidad de dejar de trabajar, y dedicarle todo el tiempo a su hijo, pero también a veces están haciendo un sacrificio de dejar su crecimiento personal, de volverse dependientes de su pareja. A mí me ayudó a no estar tan… pues como que no hay una sola verdad. Al final todas, de una o de otra manera, terminamos haciendo un sacrificio. Pero está chido y que cada quien decida y que vale la pena”.

No obstante, dice que “sí da poquita crisis existencial y nunca estás segura si lo que estás decidiendo es lo mejor, pero pues uno hace lo que puede, y si no pues luego cambias de opinión: si ya habías renunciado, pues luego trabajas más; si habías trabajado y luego ya no quieres, pues renuncias. No hay fórmula”.

Julieta cree que “la maternidad fue una vuelta de piso. Te pone todas las opiniones que uno tiene, y todas las decisiones que tiene uno ya tomadas, y todos los criterios que uno maneja se ponen un poquito como en otro, como que te das la posibilidad de volver a analizar y a reordenar el estante; y creo que hay algo en la en la paciencia o tolerancia o inclusión que deberíamos tener como sociedad, porque es súper importante que una mamá esté cerca de un nene”.

“Siento que soy una mejor mamá para Ana teniendo una vida propia que si me dedicara a cambiarle los pañales solamente; que también lo respeto y habrá otra gente que eso es lo que le llenará y es válido también. Pero para gente que tal vez le pasa lo mismo que a mí, que yo sigo siendo además de mamá de Ana, Julieta y necesito esos espacio y creo que me doy un tiro de estar encerrada dedicándome full time de baby sister. Y está bueno que pueda haber un mundo ahí afuera que pueda tener la paciencia, el tiempo, y demás para tolerar y valorar las capacidades y posibilidades que una tiene. Tal vez no tendré el 24 por 7 que puede tener un millenial, pero tengo una experiencia que no tendría si no tuviera esta edad”, finaliza Julieta.

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