La capacidad de adaptarse al cambio

Noventa Grados

“La publicidad antes era para unos cuantos, ahora es para todos y eso es lo que nos diferencia, que podemos ofrecer un plan para todos”.


En 26 años da tiempo para que pase de todo en una agencia de publicidad. Si no, que se lo pregunten a Armando Sánchez, que desde que el 1 de agosto de 1991, puso en marcha Noventa Grados junto a dos socios, mismos que tres meses después decidieron salir del negocio. A partir de ahí, le ha tocado atender las necesidades de todo tipo de clientes. Lo que no ha variado con el paso del tiempo ha sido el gusto por el trato con el cliente, esto lo ha ayudado a convertir lo que inició como casi un juego, a conseguir realizar estrategias de comunicación para empresas en casi todo el territorio nacional, Latinoamérica y Europa.

Para Sánchez, “la parte más padre de este trabajo es cuando te das cuenta de que al cliente le está resultando lo que estás haciendo; eso es más gratificante incluso que el dinero que te pueden pagar, el hecho de que un cliente te agradezca porque cambiaste su historia de negocio y gracias a ello tenemos clientes que continúan con nosotros desde hace 26 años”.
Es el caso de CYTSA, cliente de Noventa Grados desde sus orígenes, o la Universidad Panamericana, que se ha mantenido fiel a esta agencia de publicidad desde hace 24 años. Otros, como Berries Paradise, “nos han llevado a diferentes partes del mundo, porque la mayoría de su producción la venden fuera, y nos han ayudado mucho para poder conocer más allá del país y poder ver también otras oportunidades y cómo piensa la gente de fuera”.
Hay clientes que se han sumado en el camino, algunos otros que se han marchado, y unos más que se han ido y después vuelto. “Pero lo más gratificante de todo es cuando un cliente ve resultados en tu trabajo; eso es lo que nos motiva a seguir”, reitera Armando Sánchez, que compara la historia de Noventa Grados con el reto de escalar una montaña: “Aunque de repente la cuerda nos lastime las manos y las tengamos con ampollas, de cualquier manera seguimos, porque nos gusta lo que hacemos. A veces hay que ir contracorriente, hay que subir aunque cueste trabajo y en el caso de la agencia ha habido ocasiones en las que ha costado mucho trabajo y también otras en las que no ha costado nada de trabajo”.

 

Si bien reconoce que CYTSA y la Universidad Panamericana “están muy dentro del corazón” por tratarse de una relación duradera, el fundador de Noventa Grados asegura que no hay una marca de la que pueda decir que se siente especialmente orgulloso y agradece por igual la confianza depositada por Dormimundo, Depsa, Mini Cooper o BMW, por citar sólo algunas. “En algún momento trabajamos en el Pollo Pepe y aprendimos a vender pollos; en otro tiempo trabajamos con Cervecería Modelo y entonces aprendimos a vender cerveza, y luego, con Apasco, cementos. Todos los clientes tienen una parte especial y todos nos han enseñado cosas diferentes, haciéndonos un poco expertos en cada una de ellas”, subraya Sánchez.
Integrada por un equipo de expertos en temas de publicidad, comercialización, estrategias de comunicación, diseño gráfico, medios masivos y alternos, publicidad en Internet y redes sociales, Noventa Grados se define por colaborar en el tema del desarrollo del producto en buena parte de los casos. Su director general explica que “más allá de un estudio de mercado colaboramos como consejeros, por así decirlo, y participamos en el consejo de algunas empresas que atendemos, porque la decisión comercial es tan importante que nos invitan a que podamos ser parte de las decisiones de la empresa”.

 

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